
Hace unos cuantos años –recién electo Chávez- Boris Izaguirre (todavía residente en Venezuela) era entrevistado por Napoleón Bravo en su programa matutino de Venevisión. Hablaban sobre la situación del país y los primeros desmanes del señor Presidente y Boris, con su típica forma telúrico/parcha de hablar, soltó la siguiente pedrada: “Es que la única solución posible para Venezuela es que el país se hunda y el Mar Caribe llegue a las costas de Brasil”…
Esta sentencia lapidaria me recordó otra del mismo calibre que solía repetir mi Jefe: “Aquí la única solución es el ‘vaciamiento cromosómico”…
En aquel momento ambas afirmaciones (la misma en el fondo) me parecían sólo excentricidades de los respectivos personajes, pero hoy día me parece que llevan razón: Esta vaina no se acomoda cambiando de gobierno y mucho menos saliendo de Chávez porque los responsables de este peo somos nosotros, y al decir nosotros no hablo de mi y seguramente tampoco de ti que llegas hasta acá a leer estas tonterías, me refiero al nosotros colectivo, a la mayoría mesma y soberana, lote en el cual –por desgracia- terminamos entrando todos.
Y es que lamentablemente el común de la gente, el venezolano estándar, el nacional promedio, es sinvergüenza, ladino, flojo, tramposo, abusador, cochino, mal educado, indolente, fanfarrón, engreído y pare usted de contar…
¿Que por qué digo esto? Bueno, basta con salir a la calle un día cualquiera y poner atención a las cosas que vemos o hacemos en una jornada. Hagan un mínimo esfuerzo de memoria y díganme si sólo yo veo:
a. Gente en autobuses, microbuses y carros propios (destartalados o recién comprados) que lanza por la ventana: papeles, envoltorios, latas de refresco, botellas...
b. Personas (transeúntes y conductores) que –en los cachetes del Fiscal de Tránsito- no respetan semáforo ni señalización alguna.
c. Mujeres, hombres; jóvenes y viejos, que no respetan las colas, turnos ni orden de llegada.
d. Empleados de bancos, funcionarios, cajeros y porteros, que permiten que los sujetos del punto anterior no respeten las colas, los turnos ni el orden de llegada.
e. Tuertos, mochos, mancos, paralíticos, aborígenes/mestizas multíparas o con una sola cría desnutrida, tullida, pasmada o simplemente dormida, que piden limosna en un semáforo o subiéndose al transporte público o tocando de puerta en puerta, “polque yo no puedo trabajal”, como si pasar todo el día saltando en un semáforo, pateando la calle o jodiendo de casa en casa no fuese más forzado que estar sentando en una oficina, en un mostrador o en un kiosco…
f. Funcionarios públicos o servidores privados que, de los cinco requisitos que tienen que pedirte, te dicen sólo dos por el puro placer de hacerte dar tres viajes más y tener que calarte de nuevo la cola, donde se te colearan otra vez los vivos…
g. Coños de madre a los que pareciera darles un placer inconfesable el ponerlo a uno a hacer cola sin necesidad, como quienes –en la primera función del cine- abren las puerta de la sala dos minutos antes de que comience la proyección, o los “mardos chiquitos” de los banqueros que instalan una barra con 15 taquillas para poner a funcionar sólo 2, o esas oficinas que comienzan a trabajar a las 9:00 a.m. pero reparten los números del servicio a las 6...
h. Padres de familia que se gastan medio salario en apuestas, caña y/o putas en vez de llevar la plata a la casa.
i. Conocidos, compañeros, empleados o jefes que están orgullosísimos de haberle metido un gazapo a algún ente público o privado para “ganarse” unos realitos, tales como: vender el cupo de dólares, meterle sobreprecio a un pedido, cobrar una comisión por un contrato o por sacar un pago, guisar un crédito de política habitacional simulando la compra de la casa de la mamá, sacar un micro crédito para hacerse las tetas o inventarse unos quistes para clavarle las tetas al Seguro…
j. Ociosos a los que les parece comiquísimo y súper trasgresor rayar “cojo culo y pago con chapitas” en un baño público o en el asiento de una camioneta…
k. Conductores que al ver un peatón a punto de cruzar la calle aceleran para no darle paso o peatones que se le tiran a los carros con la cara volteada en dirección contraria para hacerlos frenar.
l. Coño, es que hasta sobra quien, encontrando un baño público relativamente limpio, lo deja con el mojón flotando o la taza meada…
Y tenga usted el atrevimiento de reclamarle algo al autor de cualquiera de estas perlas cívicas para que vea como se gana una grosería, un peo o hasta un carajazo, pero sobre todo –y es lo más lamentable- verá como se gana la burla y la reprobación de los presentes quienes, seguramente, también eran víctimas del abuso o el irrespeto…
Siempre lo he dicho: “Aquí hay que dejarse joder y, además, hay que dar las gracias porque si usted no se deja o protesta, está actuando mal y el otro –el abusador- tiene legítimo derecho a arrecharse”.
El señor Chávez y su combo latino no llegaron en una nave espacial desde el Planeta de los Simios, no señor, ni siquiera vinieron de Cuba… Ellos todos, toditos, son ejemplares típicos del venezolano promedio, TODOS, y el Presidente el que más… Por eso este idilio “pueblo-gobierno” tiene más vida que el conejito de Energizer…
Así que, como dice un amigo: “¡Ajo y agua!”: (a joderse y a aguantarse)…