jueves, 6 de septiembre de 2007

I wanna take you to a gay bar

I. Punto Previo. Oda a la Tolerancia Sexual

Para justificarme ante las susceptibilidades que igual se van a herir, he de decir lo siguiente: Para mi, una cosa es ser "marico" (gay, homosexual, homófilo, devoto del divino trozo o miembro de la Cofradía del Pétalo) y otra muy distinta es tener una "mentalidad marica".

Aunque con frecuencia lo segundo florezca sobre lo primero, no siempre es así. De hecho, he conocido mujeres que, sin ninguna implicación sexual, llevan en la cabeza un "marico"...

Ustedes dirán: ¿Y qué es entonces una mentalidad marica?... Tu ves, no es fácil definirlo. Un mal ensayo de concepto podría ser: "Mentalidad marica: sistema operativo pavoso y ridículo estructurado sobre remedos de sensibilidad, anhelos penitentes, luchas mortinatas, tristeza en el alma y poses afectadas".

Que no se entiende, pues vamos a un ejemplo.

II. ¡Alguien Que Acabe con su Pena, Por Favor!

Coño, por Diox, ya no aguanto más... Ayer escuché las declaraciones de Isaías Rodríguez en un acto de "Periodistas por la Verdad" y quedé jodido. Se acabó, me rindo, me entrego... Tanta mariconada debe ser cancerígena, estos coños de madre nos van a llevar a la tumba...

Yo no dudo que el señor Rodríguez sea el macho más macho de este país de machos, que se coma dos totonas tres veces al día... Pero ¡qué carajo más marico Santo Cristo!

Todo él es un cubito Maggi de Parcha Hidropónica: esos ojitos lánnnnguidos que miran leeejos, esa cara triste de amor desengañado, la boca abierta, casi babeante... y el copete, ¡Señores, ese copete!

Pobre ser, parece víctima de aquella maldición gitana que reza: "¡Que te coja un negro, que te guste, y que nunca más lo vuelvas a ver!".

Si, esa debe ser su pena: Isaías tuvo su negro, un negro que le echó la espeluzada del siglo y después le hizo el fó...

Su sola estampa da pena, pero cuando -encima- el señor abre la boca, la vaina es para salir corriendo o mandarse a matar. Chico y es que, dime tú, a qué hombre en su sano juicio se le puede ocurrir soltar por esa jeta, en una rueda de prensa, cosas como:

"Yo a él lo quise más que a mi propia madre". ¿Recuerdan? Esa fue la declaración amatoria post mortem para Danilo. Allá donde estaba el difunto debió volver a tronar...

O esta otra: "Cuando yo vi a ese hombre a los ojos, supe que decía la verdad" (¡Ay culo!... declaraciones del susobicho refiriéndose al testigo "estrella"... ¡Ay culo! otra vez...).

Y es que, como buen marico, el tipo se cree poeta, ¡Poeta! Y está muy bien que derrame versos sobre pergaminos o declame sobrecogido en la intimidad de su casa o hasta de su oficina, ¡Coño pero tener que calarnos su estampa poética en los discursos oficiales de la máxima autoridad de la vindicta pública! No, eso es mucho con demasiado...

Lo acabo de entender todo: ¿Cómo carajo se puede esperar que la Fiscalía General de una República funcione cuando está acunada en el pecho mustio de un maricón compadecido de sí mismo?

No, por favor, hay que buscarle a su negro...

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