martes, 18 de septiembre de 2007

La Trama de los Justos (*)

Los Justos

Un hombre que cuida un jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
El ceramista que premedita un color y una forma.
El tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada.
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón.
Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo."
(Jorge Luis Borges).



Según los cabalistas, Dios está siempre a punto de destruir el mundo al ver como la conducta humana lo ha envilecido. Sin embargo, en cada generación, existen 36 hombres y mujeres justos que con su trabajo individual, silente y desconectado, salvan la creación...

Estos 36 hombres no se conocen entre sí, no son personajes públicos, eminencias destacadas ni referentes sociales, pero con su trabajo honesto y sencillo mantienen la esperanza divina.

En estos momentos en que nuestro mundo parece hundirse sin remedio como consecuencia de la codicia, la envidia, el resentimiento y, sobre todo, la absoluta carencia de escrúpulos y valores morales, me gusta pensar que al menos existen 36 venezolanos justos: absolutos desconocidos, ajenos al poder, víctimas de estas circunstancias, pero que –pese a todo esto y lo que vendrá- siguen siendo honestos consigo mismos y con los demás, esos que por íntima convicción ajustan su vida a lo que consideran correcto y allí se plantan a desmedro de éxitos profesionales, económicos o sociales y aunque –dada su inteligencia y sus capacidades- les sería más que fácil entrar en el juego de “que me pongan donde hay”…

Yo tengo esperanza y a esa esperanza me aferro. Tengo esperanza porque conozco a algunos de esos Justos, no a los 36 pero si a unos cuantos y, de hecho, me hace ilusión pensar que –inspirado y alentado por ellos- yo mismo trato de ser un hombre justo…

¿A cuántos justos conoces tu?


(*) Inspirado en el artículo homónimo de Don Antonio Muñoz Molina en el diario español El País, el 29 de marzo de 1995, sección Cultura. (**)

(**) Corrección metodológica sugerida por uno de los Justos quien también inspiró esta entrada. (¡Gracias!).

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Creo conocer a varios, tal vez algunos ya hayan muerto, sin embargo, siguen viviendo en aquellos que tocaron. Sigo teniendo fé de que existen.

Anónimo dijo...

Quiero aferrarme a la esperanza de que esas rarezas puedan existir y que, incluso, alguna vez en algún lugar, sin siquiera sospecharlo, podamos coincidir y, por qué no, podamos cruzar miradas o hasta palabras, y soñar, entonces, que tan sólo con ese guiño del destino quizás también yo pueda contagiarme de esa maravillosa enfermedad que los margina pero al mismo tiempo los bendice... Y mientras, seguramente, en la trastienda de quienes los condenan danzará la solitaria envidia...

Columba Nigra dijo...

Teleo: "...Yo te conozco robalo por el camino que vas, con tus zapaticos N.B. y tus medias colorás..." ;o)